Autores
- Jeimy Velásquez
- Consulta Externa
Cuando alguien dice que nuestros hijos son distraídos, tienen problemas para mantenerse quietos, interrumpen con facilidad las clases y conversaciones lo cual da como resultado un bajo rendimiento académico, lo primero que sentimos son dudas, de cómo abordar la situación y del porque se mantiene esos comportamientos. Ser padres trae muchos retos y, en medio de ellos, es normal no saber si lo que vemos en nuestros hijos es parte de su edad o son comportamientos que requieren de atención y acompañamiento profesional. La idea es entender lo que pasa, no alarmarse y tener estrategias que te puedan funcionar para ser el primer paso de acompañamiento al niño.
En algunos casos, el comportamiento cambia según el lugar o la persona con quien esté el niño. Si solo sucede en ciertos espacios específicos, tal vez tenemos que modificar las pautas de crianza respecto a la manera en que se establecen las normas en casa y estructura de rutina de nuestros hijos. Es importante estar atentos sobre los cambios de comportamiento, esto te guiara a revisar estrategias a utilizar, como la comunicación, el ser específicos con una instrucción, supervisar como las realiza y resaltar como un logro el haberla culminado para posteriormente dar una nueva instrucción.
Sin embargo, si al observar al niño notas dificultades para concentrarse en la ejecución de cualquier actividad, para seguir instrucciones, o si constantemente no termina lo que se le solicita, pierde objetos de manera recurrente, es inquieto, sus conductas suelen ser desproporcionadas, se aburre con facilidad y realiza las cosas en muy poco tiempo sin importar el resultado, se recomienda estar acompañado de profesionales que te aporten herramientas específicas para trabajar con tu hijo.
Además, establecer actividades estructuradas con descansos cortos puede ayudar a tu hijo a retomar con facilidad la concentración en la actividad. También es útil disminuir las distracciones y promover dinámicas relacionadas con el reconocimiento de emociones, como la frustración o la irritabilidad, lo que te permitirá comprender mejor las conductas impulsivas que el niño pueda presentar.
Y lo más importante: compartir tiempo con ellos y fortalecer el vínculo afectivo es fundamental para comprender sus necesidades.
Para finalizar, la comunicación constante con la institución educativa facilita que los docentes continúen con las rutinas establecidas en casa y, al mismo tiempo, te permite conocer las estrategias que utilizan y que resultan efectivas en el aula de clase.
Referencias
- Basado en: https://bitly.cx/Th73