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Dispositivos de supervisión

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En un mundo donde la violencia, especialmente la sexual, persiste como un fenómeno social colectivo arraigado en jerarquías de poder, género y clase, la Fundación Los Pisingos ha desarrollado un dispositivo de intervención clínica innovador. Su propósito es humanizar, respetar y contextualizar el acompañamiento a niños, niñas y adolescentes (NNA) sobrevivientes. Este enfoque no solo es una respuesta a los desafíos institucionales, sino una provocación para que los profesionales resignifiquen sus prácticas y construyan intervenciones verdaderamente transformadoras.

La urgencia de este trabajo radica en la necesidad de diseñar dispositivos terapéuticos que reconozcan las diferencias estructurales, sociales, económicas y culturales para garantizar los derechos fundamentales de los NNA. La violencia sexual se comprende como una manifestación de valores culturales y sociales que perpetúan dinámicas de poder. Ante esto, la Fundación Los Pisingos propone un modelo que permite a los profesionales debatir sus propias creencias y superar perspectivas adultocéntricas que a menudo invisibilizan las necesidades de la infancia. Este modelo fomenta una perspectiva de derechos que prioriza el bienestar de los NNA y reconoce los factores de vulnerabilidad en los sistemas amplios —familia, comunidad e institucionalidad—. El objetivo es forjar una comprensión ecológica y compleja de los dilemas humanos, especialmente en el contexto de familias multiproblemáticas y multiasistidas, como las que se encuentran en los procesos de restablecimiento de derechos en Colombia.

Un pilar esencial de esta metodología es el acompañamiento constante a los profesionales, guiándolos en la deconstrucción y resignificación de sus interpretaciones sobre fenómenos sociales y clínicos, como la violencia sexual infantil. Esto se materializa a través de espacios de supervisión e intervenciones grupales, que fomentan un posicionamiento micropolítico orientado hacia la transformación de las prácticas violentas. Mediante este ejercicio reflexivo, los terapeutas cuestionan sus propias construcciones sobre la niñez, la adolescencia y las dinámicas familiares, identificando cómo el poder intersubjetivo influye directamente en la relación terapéutica.

La Fundación Los Pisingos ha estructurado un modelo de evaluación integral que orienta a los terapeutas hacia una lectura comprensiva de la situación del NNA. Este proceso se despliega en cuatro fases interconectadas: la comprensión del Macrosistema (contexto amplio y políticas públicas), la exploración del Mesosistema (dinámica familiar y creencias sobre crianza), el enfoque en el Microsistema (desarrollo evolutivo del NNA y factores de riesgo), y la Integración Ecosistémica (observación metacomunicativa para un diagnóstico completo).

Sobre la base de esta evaluación, se diseña un plan de tratamiento que incorpora políticas públicas relevantes (como las leyes colombianas 1098 de 2006, 1878 de 2018 y 1804 de 2016) y aborda el trauma a través de cinco módulos principales. Estos módulos priorizan el reconocimiento emocional, la diversidad identitaria y la deconstrucción de prácticas de poder y jerarquía. Se trabaja activamente con las familias para movilizar prácticas no violentas, desafiando posturas patologizantes y expandiendo las redes de apoyo socioafectivas. El modelo es pluriparadigmático, permitiendo a los profesionales integrar diversas perspectivas de la psicología clínica en función de las necesidades de cambio del consultante, con un énfasis en un egreso armónico y la consolidación de un proyecto de vida que promueva la calidad de vida y el bienestar.

Finalmente, la metodología de la Fundación Los Pisingos resalta la necesidad de que los profesionales reflexionen críticamente sobre sus propias comprensiones del tejido social. Al construir dispositivos que se ajusten a cada sistema consultante, se busca identificar matrices de privilegio y opresión que podrían fomentar violencias institucionales. Este enfoque promueve una renegociación constante con los contextos de intervención, facilitando la deconstrucción de discursos hegemónicos y humanizando el prejuicio profesional, previniendo así la violencia institucional desde su origen. Este modelo es un llamado a la acción para la filantropía y las redes sociales, demostrando cómo una intervención centrada en el respeto, la comprensión profunda y la reflexión continua puede generar un impacto transformador y duradero en la vida de los NNA y en la sociedad en su conjunto, invitando al apoyo y la difusión de prácticas que promuevan la no violencia y la dignidad humana.

Trabajamos por el bienestar de la familia y la niñez Colombiana

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