Autores
- Anna von Arnim
La adolescencia es una etapa en la que la vulnerabilidad frente a la presión académica y social suele aumentar. Según la OMS, durante esta etapa los adolescentes enfrentan “la formación de la identidad y la mayor presión para adaptarse a las expectativas sociales”, lo cual incrementa las dificultades emocionales (OMS, 2025). El estrés académico puede afectar el rendimiento y el bienestar de los adolescentes, manifestándose de diferentes formas como irritabilidad y ansiedad. Asimismo, la comunicación familiar tiene un rol importante, ya que funciona como una estrategia de protección cuando es abierta y sin juicios.
¿Cómo identificar si la presión académica está afectando la salud mental de un adolescente?
El estrés académico es una de las causas principales de malestar emocional en adolescentes. Al realizar una investigación, Velásquez y Porras (2023) encontraron que el 89% de los estudiantes ven el estrés como un componente negativo en su rendimiento escolar, el cual produce emociones como tristeza, enojo, irritabilidad y ansiedad. Además, este estrés puede afectar áreas como el sueño y la motivación. La OMS considera que los cambios en estas áreas se deben tomar como señales de alerta si empiezan a afectar la vida cotidiana. Además de tener un efecto en el comportamiento, el estrés también podría afectar físicamente a los adolescentes, mostrando síntomas como cansancio, insomnio o pérdida del apetito. Todos estos síntomas podrían estar relacionados con una respuesta fisiológica al estrés.
¿Qué estrategias pueden usar los padres para mantener diálogo abierto con el adolescente sobre su bienestar emocional?
La comunicación es una herramienta fundamental para poder establecer confianza entre los padres y los adolescentes. Chaudhary (2021) explica que durante la adolescencia pueden surgir barreras en la comunicación, ya que los adolescentes buscan autonomía, sus emociones se intensifican y hay mucha influencia de pares. Las estrategias más efectivas según Chaudhary (2021) son la escucha activa y empática, elegir momentos adecuados, validar sus emociones y respetar la autonomía. La escucha activa y empática busca crear un ambiente sin juicios, donde el adolescente se sienta escuchado y comprendido, esto implica escuchar atentamente sin interrumpir y responder de manera empática. Para elegir los momentos adecuados, es importante conversar en un espacio tranquilo donde cada persona se pueda expresar libremente. Al validar emociones, es esencial reconocer la emoción que el adolescente esté sintiendo sin minimizarla. Por último, para respetar la autonomía del adolescente, Chaudhary (2021) recomienda que la participación del adolescente en decisiones y la validación de sus opiniones son importantes para fortalecer el vínculo familiar.
Conclusión
La presión académica y social puede convertirse en un factor importante que afecta el bienestar emocional de los adolescentes. Esta presión se asocia con cambios emocionales y conductuales que podrían interferir en el rendimiento escolar y la vida cotidiana. Sin embargo, la comunicación familiar abierta, empática y respetuosa podría actuar como una protección frente a estos síntomas.
Referencias
Chaudhary, A. (2021). Navigating the Adolescent Communication Challenge: Strategies for Building Trust and Connection between Parents and Teens. In Department of Journalism and Mass Communication. Invertis University.
Velasquez Ramírez, D. D., Porras Mainato, L. K., Autores, Zárate Depraect, Soto Decuir, Castro Castro, & Quintero Salazar. (2023). El estrés académico en los adolescentes. In REVISTA JUVENTUD Y CIENCIA SOLIDARIA (Vol. 1, pp. 113–117) [Journal-article]. https://dspace.ups.edu.ec/bitstream/123456789/29284/1/Rev_Juv_Cie_Sol_1720.pdf
World Health Organization: WHO. (2025, September 1). La salud mental de los adolescentes. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health